lunes, 5 de diciembre de 2016

El último imperio. Los días finales de la Unión Soviética

Este libro había sido anunciado en Amazon en el 2015, recibiendo excelentes críticas. La principal novedad es que el autor se centra en los últimos meses de la Unión Soviética, los posteriores al golpe de estado de agosto. Muchos historiadores suelen centrarse en el golpe y de ahí saltar al acuerdo de Belazheva, con el que los líderes de las repúblicas de Rusia, Ucrania y Bielorrusia deciden disolver la URSS.

La verdad es que la introducción me dejó muy frío. Serhii Plokhy introduce el tema con una versión muy idealizada del Euromaidan: jóvenes demócratas se manifiestan en contra de un parlamento dominado por oligarcas. Yanukovich y sus esbirros ordenan reprimir a la pacífica multitud, alentados por Putin, que desea restaurar la influencia sobre Ucrania.

Yanukovich se ve obligado a dimitir y escapa a Rusia. Putin reacciona anexionando Crimea utilizando propaganda y un referéndum manipulado. Este sólo es el primer paso, porque también interviene en el este de Ucrania.  Arsen Avakov e Igor Kolomoisky logran estabilizar la situación y emergen como los salvadores de Ucrania.

Plokhy empieza la obra en verano de 1990, cuando Yeltsin ya es presidente de la República Rusa. En este capítulo describe como las relaciones con Gorbachov son malas e intenta ganar protagonismo durante la visita de George H. Bush a la Unión Soviética. Posteriormente se centra en la carrera de Yeltsin, cuyo origen es similar al de Gorbachov. El mismo le trae a Moscú desde los Urales porque le ve como un reformista. En la capital se empieza a hacer famoso por su discurso crítico y cero tolerancia con los corruptos.

La visita de Bush a Kiev ocupa un capítulo entero. Su relación con Gorbachov es analizada durante todo el libro. Bush sentía aprecio personal e intentó mantener a Gorbachov en el poder. En Kiev realizó un prudente discurso alertando de los riesgos del nacionalismo, lo que le valió el apodo de “Chicken Kiev”. Aquí ya se empiezan a notar los cambios, porque las autoridades ucranianas tienen mucho más protagonismo que el vicepresidente soviético Yanaev, que acompaña a la delegación norteamericana. 

Como es de esperar, el golpe de estado de 1991 ocupa la siguiente parte. El análisis es mucho más detallado que en otras obras. El autor sostiene que el golpe tuvo más posibilidades de triunfar. Los opositores convocaron una huelga general que no tuvo éxito. Tras hacerse con el control del gobierno los miembros del Comité de Emergencia Estatal empezaron a sospechar los unos de los otros. En teoría se iba a producir un asalto a la Casa Blanca rusa por unidades del Ejército, KGB y policia, pero Yazov, comandante de las FFAA, sospechaba que otros miembros iban a escurrir el bulto. El Ejército ya tenía la sensación de que le habían culpado de la violencia en Vilnius y Tbilisi cuando estas operaciones habían sido ordenadas por políticos. 

Por otra parte, una operación en Moscú sería diferente porque serían rusos contra rusos. Tampoco estaba claro si las órdenes se iban a cumplir, porque no se sabía si los oficiales estarían dispuestos a ellos. Además muchos moscovitas estaban influenciando a los soldados con charlas, comida y bebida. Algunos ya estaban ganando con las reformas y no querían volver atrás.

El papel de Yeltsin en estos sucesos es muy detallado. Casi todo es conocido, pero se incluye la ayuda proporcionada por la embajada de EEUU. Cuando el presidente ruso estaba sitiado en la Casa Blanca le ofreció cobijo, pero Yeltsin lo rechazó porque la población no lo hubiera visto con buenos ojos. La embajada colaboró enviando comunicaciones interceptadas al Comité, algo que Bush no menciona en sus memorias, probablemente porque no se quería publicar que EEUU disponía de esta capacidad.

El análisis del golpe y del proceso de disolución de la URSS despeja cualquier duda sobre la supuesta conspiración de la CIA y agencias occidentales en el final de la URSS. La opinión de la CIA es que no parecía un golpe clásico porque estaba muy mal organizado. Bush y varios líderes europeos se mantuvieron muy cautos porque no querían quemar puentes en caso de que el golpe triunfase, y de hecho no fue llamado así en la declaración que hizo Bush. Mitterrand incluso pareció reconocer la autoridad del Comité (1).

Un aspecto muy interesante es que según Plokhy, tras el “golpe” de agosto se produjo un “contragolpe” por parte de Yeltsin. Cuando Gorbachov es liberado y vuelve a Moscú anula todos los decretos del Comité. También valida los firmados por Yeltsin, pero éste le informa de que hay otros que transfieren las empresas situadas en territorio ruso y que preparan la creación de un servicio de aduanas, reservas de otro y otras agencias. Esto era sin duda una manera de destruir las bases económicas de la Unión Soviética. Tras el golpe Gorbachov logra una de sus últimas victorias porque estos decretos no son aceptados. 

Un aspecto que me sorprendió es que Plokhy no es nada crítico con los miembros del Comité de Emergencia. Entiende que veían como el país se estaba viniendo abajo e intentaron actuar. Cuando uno de los presuntos implicados -Sergey Ajromeyev-  se suicida deja un billete de 50 rublos para cubrir las deudas que tenía con la cafetería del Kremlin. También destaca que el papel del PCUS –posteriormente ilegalizado- fue secundario.

El papel de Ucrania tras el golpe de estado iba a ser determinante. Leonid Kravchuk tomó la decisión de apostar por la independencia y convocar un referéndum. En los años posteriores Gorbachov había roto los puentes con los dirigentes ucranianos, reduciendo su influencia en Moscú (2). Kravchuk apostó por la independencia explicándola desde un punto de vista económica, haciendo hincapié en el mito de que Ucrania era una superpotencia industrial y agrícola que alimentaba al resto de repúblicas. También se habló de un supuesto estudio del Deutsch Bank que indicaba que la república con más potencial era Ucrania. 

La parte final del libro se centra en las negociaciones entre Gorbachov y los líderes soviéticos para alcanzar una nueva forma de unión (o confederación). El problema es que era difícil encontrar un acuerdo. Yeltsin quería un centro testimonial, y Kravchuk no iba a decidir sin conocer el resultado del referéndum. Es llamativa la actitud de Gorbachov, cuya madre era ucraniana. Pensaba que el referéndum no lograría el sí porque poco antes la mayoría había apostado por mantener la unión. También alertó de que la independencia crearía problemas étnicos en Crimea y Donbass.

Plokhy dedica unas cuantas páginas a la actitud de las repúblicas soviéticas de Asia Central. En general se mostraron mucho más prudentes porque dependían de los subsidios e industrias de otras repúblicas. Kazajstán tenía una gran cantidad de ciudadanos originarios de Ucrania y Rusia, y eran mayoría en el norte del país (3). Uzbekistán procesaba todo el algodón en industrias rusas. El gobierno ruso no tuvo demasiados reparos en aceptar la independencia por el coste económico, lo cual es un caso único para Plokhy, porque la metrópoli (Rusia) literalmente echa a sus colonias (4). 

Tras los resultados del referéndum los líderes de Ucrania, Rusia y Bielorrusia deciden disolver la URSS en la conferencia de Belavezha. Posteriormente se incluyen a las repúblicas soviéticas de Asia Central en el proceso de creación de una nueva entidad, la Comunidad de Estados Independientes. Esto satisface a todos los dirigentes porque no contiene ninguna “unión” -ni siquiera en el título-, y la presencia de todas las repúblicas asiáticas no creaba una enorme mayoría eslava. En esta parte me hubiera gustado un poco más de análisis de la conferencia de Belavezha. Plokhy defiende que Yeltsin trato de mantener una unión más de lo que admiten otros historiadores, pero  pienso que esta interpretación puede cambiar si se incluyen episodios anteriores al libro, como la Guerra de Leyes.

La actitud de EEUU en el proceso fue muy cauta. En Washington se temía un escenario como el yugoslavo pero con armas atómicas. De hecho Kravchuk -que no causó demasiado buena impresión- comunicó a la Casa Blanca que Ucrania renunciaría a las armas nucleares para ganarse el apoyo a la independencia. Un aspecto que Plokhy es que EEUU diferenciaba entre las repúblicas bálticas y las demás, apoyando la independencia de las primeras pero no de las segundas. En su opinión no era posible que la URSS superase la independencia de las primeras, porque esto traería problemas en las segundas. 

En las últimas páginas se narra la transición entre Gorbachov y Yeltsin, cuya relación era pésima. Yeltsin no respetó lo firmado sobre fechas límites y protocolo. 

El libro da para mucho, y lo recomiendo a cualquier persona interesada en el fin de la URSS. A pesar de la introducción me ha parecido una obra excelente e informativa. El estilo es ágil y hay muchas anécdotas.  Al cubrir los últimos meses de la URSS recomiendo combinarla con otras que cubran periodos anteriores.

Fuentes y enlaces de interés:

La versión que he leído es en inglés porque es mucho más barata.

- The Last Empire: The Final Days of the Soviet Union, de S. Plokhy. Oneworld Publications (2015).

(1)  Posteriormente culpó al embajador soviético de ello.
(2) Cuando llegó al poder, Gorbachov quiso sustituir muchos líderes corruptos por otros más reformistas, pero al hacerlo rompió algunas reglas no escritas, causando las primeras manifestaciones antisoviéticas en Kazajstán en años.
(3) El escritor Aleksandr Solzhenitsyn sugirió crear una suerte de “Unión Eslava” incluyendo Ucrania, Bielorrusia, Rusia y el norte de Kazajstán.
(4) Esta afirmación daría para una discusión aparte, pero básicamente no estoy de acuerdo. Las repúblicas de Asia Central estaban más retrasadas que las eslavas, pero mucho más desarrollados que Afganistán, Pakistán y otros países de la región. En los años 80 eran consideradas un modelo de desarrollo en la zona.

domingo, 4 de diciembre de 2016

MiG-29K con RVV-SD y KAB-500Kr

Estas imágenes son de las más interesantes que se han visto en el portaviones Kuznetsov. En ellas se puede ver a tripulantes instalando armamento en un MiG-29KR. En los pilones se aprecian bombas guiadas KAB-500Kr y misiles aire-aire RVV-SD. 


Sensor de guiado.

Como ya se ha comentado varias veces en el blog, los MiG-29K son más modernos que los Su-33. La flota de 23 ejemplares fue entregada entre 2013 y 2015, por lo que dispone de una electrónica superior.

Fuentes y enlaces de interés:

F6F Hellcat capturado por Japón: evaluación

4-12-2016: Nuevas fotos.

Un hecho muy poco conocido del Hellcat es que Japón consiguió capturar varios ejemplares, e incluso llegó a probar uno en la base de Yokosuka. Existen muy pocos detalles porque muchos archivos del gobierno japonés fueron destruidos tras la rendición del país.

Hoy en día existen evidencias claras de un Hellcat japonés. Se trataba de un F6F-5 (número 29, código de fábrica 71441) (Foto 1). El avión pertenecía al VF-44 y en Enero de 1945 estaba pilotado por el Lt. Charles V. August. En una misión sobre formosa el avión tuvo que aterrizar en Formosa. August fue capturado y enviado a un campo de prisioneros a Tokio, donde pasó el resto de la guerra. Se puede decir que August no tenía mucha suerte, pues era la segunda vez que caia prisionero (caso único en la US Navy). En la operación Torch fue derribado y capturado por tropas de Vichy. Tras el cese de las hostilidades fue repatriado y enviado al VF-4. De ahí pasó al VF-44. 

Foto 1: F6F-5 inspeccionado por soldados japoneses (copyright desconocido).

Tras la captura el aparato fue expuesto en una base y posteriormente fue enviado a Yokosuka, donde recibió el código "ヨ-801". En Septiembre de 1945 fue descubierto por los americanos (Foto 2).




Foto 2: F6F-5 abandonado en una base de Yokosuka (copyright desconocido).

Como se mencionó antes, no existen documentos oficiales sobre las pruebas que hicieron los japoneses, pero Teruo Miyoshi, un antiguo soldado japonés empleado en labores de inteligencia, pudo comentar con un piloto las características del Hellcat. La opinión que se da en su obra es interesantisima:

1. Caza embarcado F6F-3 Hellcat (U.S.Navy)

Este avión era duro y simple. Otra obra de arte de la llamada "fundición de Grumman". El Hellcat es como un Wildcat de más tamaño y velocidad. Lleva instalado un motor gigantesco radial de 18 cilindros que proporciona 2.000 HP, más que el del Zero. Combinado con las prestaciones y resistencia, se considera uno de los mejores cazas del Pacífico.

Ventajas:

a) Dura estructura de Grumman.
b) Fácil de maniobrar.
c) Velocidad y aceleración son excelentes.
d) Equipado con un armamento muy pesado.
e) Los equipos antibalas son resistentes.

Desventajas:

a) No es el más rápido de los cazas americanos.
b) No es necesariamente tan agil como un caza Zero.

Consejos para combates aéreos:

El Hellcat es ágil y está equipado con un potente motor, el combate a 6.000-7.000 metros es arriesgado. Como consecuencia, las tácticas deben tener como objetivo que el combate ocurra a baja altura. Cuando seas atacado, pegate al enemigo y atacale desde el frente haciendo fuego con todas tus armas. Mostrar tu cola es arriesgado.

Además, los pilotos de Hellcat consideran que sus tácticas de equipo son un seguro, una vez que el grupo se divide y los combates son uno contra uno, el combate es inesperadamente fácil, pero primero hay que romper la formación.

Fuentes y enlaces de interés:

- http://www.ww2aircraft.net/forum/aircra ... -3729.html
- http://www.pacificwrecks.com/aircraft/f6f/71441.html (gracias a Shinpachi por traducir el informe al inglés)
- http://www.ww2aircraft.net/forum/storie ... 13707.html
- http://ohanashi.okigunnji.com/backnumber/index.html (informe original publicado por Teruo Miyoshi)

Réplica de Yakovlev Yak-3 en Chita

Una foto curiosa de esta réplica de un Yak-3, caza de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Estaba emplazada en un monumento construido en 1975, y había sido renovada en el 2005. Ahora se ha decidido modificar el monumento y no instalar el Yakovlev, que se colocará en otro lugar.

Réplica del Yak-3 en Chita.

No se sabe nada del nuevo lugar, pero los trabajadores no se han molestado en protegerlo demasiado. 

Fuentes y enlaces de interés:

- https://www.chita.ru/news/91742/

sábado, 3 de diciembre de 2016

El Reino Unido modernizará su flota de tanques Challenger-2

3-12-2016

Las propuestas  de BAE  Systems y Rheinmetall Defence han sido seleccionadas. Este mes el Ministerio de Defensa británico firmará contratos para que las empresas desarrollen sus propuestas.

26-8-2016

El Reino Unido ha lanzado un programa de modernización para el carro de combate Challenger 2. Se denomina LEP (Life Extension Program). El objetivo es mantener la flota de 227 vehículos operativa hasta 2035. El contrato está valorado en 250 millones de libras (325 millones de $).

El Challenger 2 lleva en servicio desde 1997. Fue concebido por Vickers por iniciativa propia. En 1991 fue presentado a la competición para dotar de tanques al Ejército Británico y resultó ganador, superando a rivales como el M1 Abrams o Leopard 2.

En 2003 fue utilizado con éxito en la guerra de Irak, pero actualmente presenta varios inconvenientes. La configuración es básicamente la misma que en 1997, por lo que modelos de otros países le han dejado atrás. EEUU, Alemania y Rusia han desarrollado nuevas versiones de sus modelos, con más blindaje y potencia de fuego, y sensores más sofisticados.

La dirección de tiro del Challenger 2 es uno de los principales problemas. Fue diseñada para poder ser instalada en los Challenger 1 y Chieftain, y su configuración está anticuada. Sólo dispone de una cámara térmica TOGS-2. Al no estar integrada en los sensores del artillero hace el proceso de abrir fuego más engorroso. El comandante no tiene una cámara panorámica ni capacidad “hunter-killer”, disponiendo únicamente de visores diurnos y una imagen del visor del artillero.

Otro punto débil es el cañón, un modelo de ánima rallada de 120 mm. A día de hoy no ofrece una penetración comparable a la de otros modelos, y sus características complican el desarrollo de munición más moderna. Dentro de la OTAN el Ejército Británico es el único que lo utiliza, por lo no puede comprar munición a otros países. Hace años se intentó instalar el modelo de Rheinmetall de 120 mm (utilizado en el Leopard 2), pero se descartó por razones de coste. Según otras fuentes el almacenamiento de la munición era problemático al ser de una sola pieza. En el Challenger 2 el proyectil y el propelente van por separado, por lo que el almacenamiento es diferente al de otros tanques.

En otros aspectos, como movilidad, tampoco destaca. De hecho la relación peso/potencia es relativamente baja en comparación con sus homólogos. El blindaje sí que ha sido mejorado mediante la instalación de un kit para guerra urbana, pero hasta ahora no hay un sistema de protección activa APS. 

Las siguientes empresas se han presentado al concurso. Este año el Ministerio de Defensa británico eligirá 2.

1) Lockheed Martin UK y Elbit Systems
Elbit tiene una gran experiencia en la modernización de tanques. Actualmente ofrece nuevas versiones de T-72, TAM y M60. Una posibilidad es que se instale la cámara panorámica COAP (Commander Open Architecture Panoramic Sight por sus siglas en inglés). La dirección de tiro principal podría ser sustituida por el modelo Knight. La empresa israelí también ofrece sensores alerta contra láser y radar.

2) BAE Systems, General Dynamics UK, Leonardo-Finmeccanica, Moog, QinetiQ y Safran

Hace años BAE  Systems adquirió Vickers, la empresa creadora del Challenger 2. Ahora se ha juntado a varias empresas para ofrecer una modernización. Según el folleto publicado, se moderniza la dirección de tiro con un modelo modular, y que integra una cámara panorámica para el comandante y una térmica para el artillero. Los trabajos se harían en instalaciones al sur de Gales, y existe la posibilidad de más mejoras.

3) CMI Defence y Ricardo UK

De momento no hay información sobre esta propuesta. CMI defence es una empresa que ofrece diferentes torretas y módulos de combate. Hay diferentes configuraciones que incluyen cañones de 105 y 120 mm. Ricardo UK se encargaría del chasis y elementos como la suspensión o transmisión.

4) Ruag Defence

Ruag es una empresa suiza que ha modernizado los Leopard 2 de este país. También ofrece cañones de 120 mm

5) Rheinmetall, Thales UK, Supercat y BMT

Tanto Rheinmetall como Thales UK son conocidas. Esta propuesta podría incluir una dirección de tiro similar a la del MBT Revolution, una variante avanzada del Leopard. El comandante pasaría a utilizar un equipo de adquisición de blancos Seoss, que dispone de cámara térmica, telémetro láser y una cámara CCD de alta resolución. Rheinmetall también ofrece un cañón de 120 mm y un conjunto de cámaras que cubre 360°. Otra opción es ofrecer equipos similares a los del Leopard 2 polaco o indonesio, en los que Rheinmetall participa.

Thales UK fabricaba la dirección de tiro del Challenger, por lo que se podrían mantener algunos equipos. Supercat se especializa en vehículos de altas prestaciones, y BMT se ofrece como una consultora para equipos terrestres. 

6) Krauss-Maffei Wegmann (KMW)

Todavía no está claro si esta empresa va a participar. En cualquier caso, tiene recursos de sobra porque fabrica el Leopard-2 y el VCI (Vehículo de Combate de Infantería) Puma

Fuentes y enlaces de interés:

- http://www.defensenews.comlockheed-elbit-team-joins-british-tank-upgrade-competition
- http://www.janes.com/article/62913/final-bids-in-for-challenger-2-lep

Apéndice 1: Conceptos de las diferentes propuestas

 Concepto de Rheinmetall.

Concepto de BAE Systems, General Dynamics UK, Leonardo-Finmeccanica, Moog, QinetiQ y Safran.

Fotos del complejo SAM Tor-M2U

Unas fotos del nuevo vehículo, recientemente entregado a las FFAA rusas.




Fuentes y enlaces de interés:

Lituania adquiere 168 blindados M577 a Alemania

El Ministerio de Defensa de Lituania ha firmado un contrato para adquirir 168 blindados M577 en versiones de mando, fuego indirecto, ambulancia y entrenamiento. El M577 es un derivado del famoso M113 norteamericano. El modelo ha sido retirado de las FFAA alemanas, por lo que las entregas serán rápidas, terminando en 2018.

M577 (Copyrigth en la foto).

En los últimos años las repúblicas bálticas han aumentado el presupuesto de defensa. El de Lituania lo hizo un 26% hasta llegar a 768.9 millones de $. El problema es que con poblaciones y economías tan pequeñas, siempre van a estar en desventaja ante Rusia.

Fuentes y enlaces de interés:

- http://www.defensenews.com/